lunes, 18 de mayo de 2009

Propuesta

Viajar y recorrer constantemente la región por años, me ha ido dando luces de lo que significa vivir en el desierto. De lo potente que es. La distancia, el silencio, el abandono, la precariedad, la ausencia, la fuerza de la luz, la nada, los contrastes, son ideas que me compañan constantemente en cada recorrido que hago. No es fácil el desierto. No es amigable. Y sí, es un cliché hablar de la belleza de sus cerros y sus atardeceres, pero realmente lo son. Sentimientos encontrados sobre un lugar que se vuelve alucinante, misterioso, inquietante.
Esta vez quisiera aprovechar el taller para saltar de la foto mas clásica, editorial, lo que acostumbro hacer, e intentar construir un discurso desde otra mirada, con otras herramientas, decirlo con otra voz. Pasar de lo rígido a lo flexible, de lo formal a la experimentacion. Y hablar desde mi propio lugar y a partir de mi propio vivenciar.

1 comentario:

  1. Yo te entiendo.
    Viento y sol, penetrantes como en ningún lado más, se vuelve uno permeable y se colma de vacío, pero no uno absoluto, sino que extremo en percepciones.
    Es increíble que los sentidos se llenen a veces con tan poco.
    Excelentes fotos.

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